Galimatías de la enseñanza de la literatura

Ilustración de Jean Zapata
En las inmediaciones del alma encontramos los sueños, la imaginación, la creación, lo humano, lo divino y hasta lo aterrador, de igual manera estos sentimientos oníricos los podemos encontrar en los libros, más concretamente en la literatura. Y el profesor de lengua castellana goza, ríe, sufre con las historias que lee, odia y maldice a los personajes que se portan de manera cruel con el héroe; quiere compartir esto con sus estudiantes, esa misma emotividad, ese mismo sentimiento de placer y goce, y es entonces cuando surgen las preguntas ¿Cómo enseñar literatura? ¿Cómo desentrañar la subjetividad de esta y mostrar un mundo maravilloso? ¿Cómo crear afectividad por la palabra escrita? Y sobre todo ¿la literatura se enseña? Y si lo es ¿merece ser enseñada?

Pues bien, encontramos que habido personas que se han dedicado a la investigación de la didáctica de la literatura, de su enseñanza e ilustración, dando como resultado varias propuestas interesantes, de las cuales destacare temas que creo son los más pertinentes a la hora de hablar de pedagogía de la literatura.

Un tema que no deja de sonar a la hora de hablar de la enseñanza de la literatura es su relación con la historia, convirtiéndose así en historiografía de la literatura que en definitiva, es la que nos enseñaron en la escuela y la que aún se enseña en el aula. Entonces reflexionando sobre esto vemos dos clases en una, donde vemos fechas movimientos, biografías y si alcanzamos leemos la obra. Es cierto que separar la literatura de la historia y de la sociedad es imposible, porque la literatura es eso, la vivencia de personajes que vagan en el paralelismo cotidiano de su mundo, de su época, contado de una manera hermosa, que nos hace sentir y vibrar, que nos hace trasladarnos a su siglo sin movernos del asiento. Qué bueno sería leer la obra y después, hacer la conexión histórica de una manera narrativa, podríamos relacionar al profesor de sociales y que la clase se vuelva dinámica entre áreas y que los intereses se incrementen no solo en un solo sentido, sino en todas direcciones del conocimiento. Por eso es que se aprende más en conversaciones o en lecturas autónomas que en la misma academia, por la rigidez del currículo y sus contenidos, por cumplir metas y objetivos inmersos en el “saber hacer” y que cuando nos preguntamos a nosotros o a otros ni siquiera “tenemos saber”.

Perdonaran ustedes las duras afirmaciones, pero en la actualidad se siguen las mismas metodologías (análisis literario, descripción de personajes, biografía del autor, momento histórico. etc.), que antes de motivar al estudiante a leer, a adquirir libros, a visitar una biblioteca, lo que hacen es espantar al estudiante de toda actividad que tenga que ver con la lectura. Acaso a algunos de los docentes que dejan este tipo de trabajos se les ocurrió preguntar a sus estudiantes qué opinaba del libro, qué intentaba transmitir el autor, qué sensación se produjo en su interior al leer ese texto. Es interesante este punto porque una de las propuestas de los investigadores es enseñar al estudiante a leer desde distintos puntos de vista, puntos de vista desde la crítica y teoría literaria, que es uno de los aspectos (creo yo) más fructíferos y satisfactorios, porque los lectores descubrirán que hay más allá de lo escrito en las páginas, que se puede leer entre líneas, que el autor está hablando conmigo que me susurra al oído y que me está contando algo más que una simple historia, que lo que me dice tiene sentido simbólico, u oculto, relacionado con otro libro, con otro autor, con otra cultura.

Pero no es sorprendente que haya maestros que propongan los mismos ejercicios en el área de literatura, si se evidencia en el trabajo “Didáctica de la literatura como vocación” donde los estudiantes de literatura no encontraban una respuesta a la enseñabilidad de la literatura en el ámbito escolar, cuando debería ser como dice el nobel colombiano: “Un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve para nada más que para asustar a los niños”.

En cuanto a la escritura se hace placentero, encontrar personas que investiguen, den cuenta de la dificultad de escribir y propongan soluciones a la problemática argumentativa y propositiva de la escritura: es satisfactorio ver y descubrir que para escribir se tiene que tener unas herramientas, pero sobre todo de haber una vocación, una aptitud, y contar con la lectura como medio de aprendizaje y de un maestro que enseña mostrando el placer y el arte de la escritura, que alienta, revisa, aconseja y evalúa.

Es interesante ver que los nuevos maestros investigadores están viendo las posibilidades de interconectar la literatura con las demás áreas, relacionar por ejemplo las matemáticas con obras tales, como: Alicia en el país de las maravillas, rayuela, cien años de soledad, las cuales tienen una intricada relación con la lógica: y se puede ir más allá, relacionando la literatura con el medio ambiente, el reciclaje, para  crear una conciencia salvadora de nuestro único planeta, es más hay en estos momentos concursos literarios con temática medio ambiental, para así crear conciencia responsable de nuestro mundo.

Considero que el libro “Didáctica de la literatura” es una fuente de inspiración sobre lo que no se debe hacer y sobre las múltiples posibilidades que hay por abordar en la literatura. Encuentro también mucha bibliografía pertinente con el tema y que considero vital, sobre todo la que referencia Fernando Vásquez Rodríguez en el capítulo “Alicia en el país de las didácticas” . No todo está dicho en este libro, pero es un buen comienzo para pensar en una pedagogía reconstructora de la literatura como algo vital en nuestra formación, más que académica debe ser para aprender a identificarme como ser humano, para humanizarme frente a mi prójimo, para aprender a vivir en comunidad y a sentir la vida de otra manera; por lo cual termino con una frase de Fernando Pessoa que me parece adecuada traer a colación “la literatura es la simple demostración que la vida no basta”.


CÁRDENAS PÁEZ, Alfonso [et al]. La didáctica de la literatura estado de la discusión en Colombia. 2005. Pag.35
GARCIA MARQUEZ, Gabriel. La poesía al alcance de los niños. EL país - opinión. 27,01,1980

CÁRDENAS PÁEZ, Alfonso [et al]. La didáctica de la literatura estado de la discusión en Colombia. 2005. Pag.23

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